19 oct. 2006

¿Donde está la “sonrisa Profident”?

Yo no lo había notado hasta estos últimos años viviendo fuera. Pero ahora encuentro muy palpable la diferencia. Y este último puente me lo ha recordado aún más.

Era un bautizo que no podía perderme, porque yo era la madrina. Aproveché la nueva línea de easyjet Bristol-Madrid pensando que sería un viaje rápido e indoloro. Pero he aquí que era viernes trece y el destino conspiró para que perdiera el avión. Allí estaba yo, desesperada, buscando por los mostradores del aeropuerto alguien que volara a Madrid o alrededores. Finalmente, gracias la amable chica de la compañía naranja conseguí un vuelo a Murcia.

La verdad que a pesar de mi estado de ánimo y nerviosismo cada una de las personas con las que hablé resultaron muy comprensivas. Si no podían ayudar con una sonrisa me indicaban donde podría encontrarla. Pero por fin llegué a Murcia ya allí la cosa cambia. Aparte que casi no había gente en sus mostradores, cuando intentaba preguntarle algo a alguien me esperaban con esa mirada con el cejo fruncido de “a ver que me vas a pedir tu ahora, que no tengo tiempo”. La chica de Iberia directamente dijo “yo no sé, váyase al otro mostrador” antes de que acabara la pregunta. Otra incluso alzó los ojos a techo con una actitud de “por favor, ¿a qué viene preguntarme eso ahora?”. Finalmente tuve que coger un taxi. ¿Qué se le va a hacer? Más se perdió en Cuba y vinieron cantando!

Y es que no es solo en los mostradores de los aeropuertos que no hay esa sonrisa. A ver, alguna vez se ha visto a algún funcionario decirte algo con una sonrisa? Nunca me olvidaré la experiencia en los juzgados de Vigo donde intentaba arreglar los papeles para casarme. Después de tu media hora esperando, pasas al despacho de turno, y allí está la funcionaria. Con la vista clavada en no sé que papeles. Grapando algo, ordenando formularios, mientras mantiene una semi-conversación contigo sin mirarte a los ojos. Funcionario en inglés se dice “civil servant” (algo así como sirviente civil). Mi futuro marido estaba aluciando: “Que falta de educación!”, comentó.

Otros extranjeros en España también lo han notado. Yo tengo amigos sudamericanos que dicen que los españoles parecen que están siempre enfadados. Y la verdad es que algo de razón tienen. En el banco, en el médico, en cualquier oficina del estado, en la ventanilla del metro o del tren, ¿cuantas personas te atienden con una sonrisa?

La gente británica tiene la costumbre de mirar a la gente a los ojos cuando caminas por la calle e intercambiar una sonrisa. Al principio yo pensaba que tenía algo raro, al ver que todo el mundo me sonreía. Pero con el tiempo te acostumbras y hasta te encuentras tú sonriendo al mundo.

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