18 oct. 2006

Soy española, y por eso prostesto!


"Y si no te gusta le echas azúcar!" o "al pan, pan y al vino, vino!": esta es mi filosofía. Ya estoy harta de pasar de puntillas entre estos británicos, que opinan de todo a tus espaldas pero no son capaces de dar la cara. A veces la franqueza es peligrosa, es cierto, si no se sabe dosificar con mano izquierda. Pero de ahí a nunca quejarse por nada hay un abismo.

Esas exquisitas maneras van a ser la perdición de este país. Nunca nadie me ha sabido decir de donde viene esa timidez por quejarse en alto, por expresar el cabreo de uno. Hay como una especie de conformismo que hace a todo el mundo decir "las cosas son así, qué se le va a hacer?" "No vayas a armar escándalo!". Pues no señor!, así sí que no mejoraremos nunca nada.Y es que una se viene de española "paleta" pensando que poco más y tu país es del segundo mundo.

Y llegas aquí, a uno de los países más ricos de Europa, pensando que todo va a ser mejor. Por algo todo el mundo dice esto de "así va España" o "esto sólo pasa en España". Pues mire usted que eso no es así.


Aquí aparte de haber trabajo a "tuti plen" (porque el que no trabaja es porque no quiere), pocas cosas hay que superen a nuestro estado ibérico. Para empezar, la sanidad es una desgracia, que está entre las peores de los miembros originales de la UE. Al transporte público no hay por donde cogerlo tampoco. El sistema ferroviario ha sido tan privatizado que hay como 10 diferentes compañías que poseen trocitos de la red. Esto ha provocado que el hecho de que un tren llegue a su hora es una especie de milagro. En cuanto al transporte urbano, un tanto de lo mismo. Ineficaz, anticuado, caro, poco fiable...


Pero alguien se queja? Que va! Recuerdo estar en una parada de autobús urbano casi una hora, en la que tres autobuses consecutivos no aparecieron (a pesar de estar anunciado la hora estimada de llegada en una de estas modernas pantallas que hay en cada parada). Éramos unas cinco personas. Llovía al estilo galés, es decir, de lado. Y por si fuera poco hacía un frío que pelaba. Uno a uno fueron cogiendo sus teléfonos móviles para llamar al que le estaba esperando al otro lado el trayecto. "Cariño, que voy a llegar tarde. No, el autobús no ha pasado. No, el 68 tampoco, qué se le va a hacer?". No había ni una gota de enfado en esas voces, que resignadamente lo tomaban como algo normal.

A mí me salía humo por las orejas. "Esto es increíble!, llevamos 50 minutos aquí y ya van 3 autobuses que no pasan!, esto no es normal!", expresaba en alto, esperando que alguien asintiera a mis frustraciones. Pero no. Cada uno siguió a lo suyo. A esperar que es lo que toca.

Cuándo por fin llegó el bendito autobús, y le comenté al conductor lo que llevábamos esperando (por cierto que fui la única que dijo algo), solo acertó a decir "de veras no ha pasado?". Y procedió a cobrarme el ticket (que debe ser abonado en monedas de forma exacta y cuyo precio varía dependiendo a la zona de la ciudad donde te bajes). Y allí se termino la protesta. Nadie dijo esta boca es mía. Me hubiera gustado ver que hubiera pasado en cualquier ciudad de España, con la gente todo allí en la parada, comentando, resoplando, braceando... pero no, esto no es España.....ya les gustaría!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

hola,q tal? acabo de leer y me entristece lo que he leido en tu blog porque ya veo que lo que pensaba sobre ellos-britanicos es verdad,,mi novia es de cardiff y dentro de un mes me toca trasladarme a Cardiff,,y ,,ya lo se que lo voy a pasar fracamente mal hasta encontrar amigos de habla española,,asi que si todavia vives allí te dejo mi correo si quieres contarme más cosas y compartir tus experiencias ?Un saludo cordial,Emilio

Anónimo dijo...

se ma había olvidado dejarte mi correo ,,es brandy_sour80@hotmail.com